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Distintos tipos de prestaciones

30 de Diciembre del 2019


Entre las distintas pensiones que ofrece la Seguridad Social, hay algunas que en ningún caso se pueden disfrutar simultáneamente. Y otras en que sí es factible dependiendo de las circunstancias de cada persona al pasar el tiempo y cambiar de situación. En cualquier caso, y como regla general, el INSS suele obligar a elegir entre una y otra prestación a la que se tiene derecho. Aunque existen matices y excepciones.

Pensiones de incapacidad permanente
El primer aspecto a tener en cuenta es que si ambas pensiones de incapacidad permanente a las que podríamos acceder provienen de un mismo régimen (por ejemplo, del Régimen General de la Seguridad Social que cubre a trabajadores no autónomos sino contratados por una empresa), no se podrán cobrar a la vez sino que se tiene que optar por una de ellas. Por el contrario, si cada pensión deriva de un tipo de régimen distinto - una del General y otra del Régimen Especial de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos (RETA)- sí que podrá beneficiarse de ambas.

Supuesto práctico
Imaginemos un empleado de una empresa a quien se le concede una incapacidad permanente total por un accidente de trabajo en el almacén, tras el cual se ha lesionado gravemente la espalda. Pero al cabo de unos años comienza a trabajar de conductor para una compañía de transportes -también dentro del Régimen General-. Y comienza a padecer pérdida de visión, lo que le genera otra incapacidad total para ese tipo de trabajo. Él seguía cobrando la pensión por su accidente laboral. ¿Qué ocurre entonces? Que el INSS le instará a seguir cobrando dicha prestación o a cambiarla por la nueva que le corresponde por enfermedad. No podrá percibir las dos pensiones a la vez, ya que como decíamos anteriormente ambas provienen de empleos que se enmarcan en el Régimen General.

Por el contrario, si este albañil después se hubiera dado de alta como conductor autónomo, y hubiera obtenido la incapacidad total por la misma patología visual, sí podría disfrutar de las dos mensualidades de manera simultánea. La razón estriba en que su primera incapacidad se originó mientras cotizaba en el Régimen General, y la segunda al cotizar en el RETA.

Otras incompatibilidades
Incapacidad y jubilación
En cuanto a la compatibilidad de la pensión de incapacidad permanente y de jubilación, si a alguien que cobra una prestación mensual por incapacidad permanente le llega la edad de jubilación, tampoco podrá cobrar estas dos pensiones al mismo tiempo. Al igual que en el caso de dos incapacidades en el mismo régimen de la Seguridad Social, se verá obligado a elegir la que le sea más favorable de ambas.

Incapacidad y desempleo
Si en vez de jubilación hablamos de desempleo, tampoco es posible tener ingresos por ambos conceptos a la vez. Pero solamente si ambas pensiones son fruto de una misma cotización (un mismo empleo). En contrapartida, si responden a empleos distintos, sí será posible. Se entendemos que esa prestación por desempleo tiene la misma naturaleza que un ingreso por rendimiento del trabajo normal y corriente (aunque provenga de otro régimen de cotización), podemos equipararlo al caso anterior (el de las dos prestaciones por incapacidad).

Incapacidad permanente y temporal
En el momento en que una persona que está percibiendo una prestación por incapacidad temporal (baja médica) obtiene por ejemplo la permanente total, dejará de recibir la prestación por estar de baja y comenzará a tener ingresos solo por la incapacidad permanente. Pasando automáticamente a ser pensionista.

No obstante, si ese mismo pensionista con el paso de los años comienza a desarrollar una actividad laboral que no choca con la causa de su incapacidad total y coge la baja médica, sí que tendrá derecho a cobrarla. Sin que le suspendan la prestación por incapacidad. Esto es importante.

Incapacidad permanente y pensiones no contributivas
En el capítulo de las incompatibilidades, cabe señalar por último que también es posible cobrar al mismo tiempo una incapacidad permanente y una ayuda -o pensión no contributiva-.

Pensiones compatibles
Existen prestaciones que son abiertamente compatibles. Es el caso de las pensiones de incapacidad permanente y las de viudedad u orfandad. Por descontado, no habría que optar entre una u otra.

A pesar de todo, hay que tener en consideración que existe un límite de ingresos para los pensionistas que se establece anualmente. Y este no se puede superar en ningún caso. Si la prestación por incapacidad sumada a la de orfandad (o viudedad) supera ese tope, el excedente no se percibirá.





Infracciones habituales en trabajadores autónomos

21 de Octubre del 2019


Las infracciones tributarias se clasifican en leves, graves y muy graves. En función del grado, se establecen las sanciones. Estas son algunas de las más comunes que se registran entre los autónomos.

La ley española señala los parámetros para cada uno de estos tres grados de gravedad de una infracción. Por poner algún ejemplo, entre las leves está la de no guardar durante cuatro años la documentación obligatoria; grave podría ser iniciar la actividad sin haberse dado de alta en la Seguridad Social y, como muy grave, la falsedad de documentos.

Esta catalogación sirve para cualquier empresa, sea del tipo que sea. De cualquier forma, en el caso de los autónomos existen algunas que parecen repetirse con mayor frecuencia que otras.

NO PAGAR A TIEMPO LA CUOTA DE AUTÓNOMO

Abonar la cuota a la Seguridad Social fuera de los plazos establecidos desencadena también una serie de recargos e intereses de demora. Esta es una de las principales causas de sanción para el colectivo de los autónomos.

Hasta finales de 2017, la sanción por el impago a tiempo de la cuota al RETA suponía un recargo automático del 20% aplicable desde el día siguiente del retraso. El recargo era mayor para los que están acogidos a la tarifa plana dado que, en lugar de aplicar ese 20% sobre los, entonces, 50€ de la cuota, se aplicaba sobre la mínima ordinaria. La ley de las Reformas Urgentes del Trabajo Autónomo de octubre de 2017 introdujo algunos cambios y una modulación de los recargos por esta infracción que, a día de hoy, quedan de la siguiente manera:

-Recargo del 10 % de la deuda, si se abonasen las cuotas debidas dentro del primer mes natural siguiente al del vencimiento del plazo para su ingreso.

-Recargo del 20 % de la deuda, si se abonasen las cuotas debidas a partir del segundo mes natural siguiente al del vencimiento del plazo para su ingreso.

-Si estás disfrutando de la bonificación de la Tarifa Plana, ahora de 60€, perderás este privilegio y dejarás de disfrutar de la ayuda para el recibo del mes impagado.

En cuanto a los intereses de demora, según consta en la web de la Seguridad Social, se devengarán a partir del día siguiente al del vencimiento del plazo reglamentario de ingreso de las cuotas, si bien serán exigibles una vez transcurridos quince días desde la notificación de la providencia de apremio o comunicación del inicio del procedimiento de deducción, sin que se haya abonado la deuda.

Si se te llega a expedir una reclamación de deuda o acta de liquidación (un cúmulo de cuotas pendientes), y pagas antes de que venza el plazo que te indique la Administración, añadirás un 20%. En caso de hacerlo fuera de ese mismo plazo, el recargo aumentará hasta el 35%.

TRABAJAR COMO AUTÓNOMO SIN ESTAR DADO DE ALTA

Se considera una infracción grave. Si por casualidad recibes una inspección de Trabajo y se enteran de que ejerces como autónomo sin estar dado de alta, lo primero que te van a reclamar es el pago de las cuotas que consideren que debes, es decir, desde que momento en el que ejerces la actividad. Las cuotas irían con un recargo del 20% por pagar fuera de plazo junto a los intereses vinculados a la deuda contraída anteriormente, pero también podrían imponerte una sanción que, según afirman en varias webs de asesoría fiscal, oscila en torno a los 300 y 3.000 euros, aproximadamente. Recuerdan también que aquellos que estuviesen beneficiándose de la tarifa plana como autónomo nuevo, pierden la bonificación de la misma manera que pierden el derecho al subsidio quienes lo estuviesen cobrando.

NO PRESENTAR EN PLAZO EL IMPUESTO TRIMESTRAL CORRESPONDIENTE

Otro de los problemas más habituales, bien por olvido, bien por falta de tiempo o cualquier otro motivo es la presentación tardía de los impuestos conforme al calendario fiscal. La sanción por presentación fuera de plazo dependerá del tiempo transcurrido desde que deberíamos haber hecho la presentación hasta que nos hemos dado cuenta. Según cuánto tardemos, tendremos un sanción u otra, estableciendo los siguientes porcentajes:

-Recargo del 5% si se hace en los tres meses siguientes

-Recargo del 10% si se hace entre tres y seis meses

-Recargo del 15% si han transcurrido entre seis y doce meses.

-Recargo del 20% si han pasado más de doce meses

Al margen de los recargos, están, también aquí, las penalizaciones, de menor a mayor cuanto antes saldemos la deuda y menos apercibimientos hayamos recibido. Otro aviso es que depende del impuesto, estas sanciones pueden variar pero que, por ejemplo, en el caso del retraso en el pago del IVA, pueden llegar a un recargo de hasta el 100%. Es decir, tendríamos que pagar hasta el doble de lo que nos tocaba por retrasarnos unos días. Igualmente, si llegáis a esta situación es conveniente revisar las reducciones de la sanción que os pueden suponer un ahorro de hasta el 50%.

Asimismo, aún en el supuesto de no tener que abonar nada a la Agencia Tributaria porque los gastos han superado a los ingresos, se te impondrá una sanción que podría alcanzar los 200€ si la Administración ha tenido que avisarte.

Por otro lado, si la declaración es informativa, se nos pedirán 20 euros por cada dato o conjunto de datos que hagan referencia a una misma persona o entidad, con un mínimo de 300 euros y un máximo de 20.000 euros. En cualquiera de las dos situaciones, si resolvemos la presentación antes de que nos reclame Hacienda, las sanciones y límites se reducirán a la mitad, es decir, las sanciones quedarían así: 100 euros en las declaraciones negativas y a cero, y 10 euros por cada dato o conjunto de datos en las informativas (con límites entre 150 y 10.000 euros).

LA FACTURACIÓN ERRÓNEA

La factura, es el documento legal y con obligaciones fiscales más importante en tu negocio. Además, hace las veces del contrato que realizan las partes (comprador y vendedor). Por ello, independientemente de que se trate de una factura ordinaria, siempre deberán estar bien elaboradas reflejando todos los datos y conceptos obligatorios.

El aspecto más importante es que las facturas sigan una numeración correlativa, sin ningún salto.

Si bien cometer errores al hacer facturas no supone ninguna infracción fiscal, sí que se puede incurrir en una sanción tributaria si un autónomo o empresario no cumple con su deber de facturación.

Nos referimos al incumplimiento de las siguientes obligaciones:

Expedición de facturas.

Remisión.

Rectificación.

Conservación.

El incumplimiento de cualquiera de estas obligaciones puede suponer una sanción entre grave y muy grave.

No obstante, la inclusión de datos falsos en una factura sí supone una infracción muy grave. La sanción consiste en multa pecuniaria proporcional del 75 % del importe del conjunto de las operaciones que hayan originado la infracción. No olvidemos que los técnicos de Hacienda han alertado en reiteradas ocasiones que la emisión de facturas falsas, que no se corresponden con una entrega de bienes o prestación de servicios, es uno de los medios habituales para solicitar devoluciones de IVA de forma fraudulenta relacionándolo con el régimen de módulos.





A final de año: regularización de retenciones mensual

18 de Octubre del 2019


Si las circunstancias personales y familiares de un empleado o empleada varían durante el año, recuerda que su empresa debe regularizar el tipo de retención. Tal es así, que:

• Si usted conoce el cambio de dichas circunstancias (por ejemplo, aumenta o disminuye su jornada laboral), debe aplicar el nuevo tipo a partir del momento en el que se produzcan las variaciones.

• Si su trabajador comunica un cambio en su situación personal (por ejemplo, el nacimiento de un hijo, el inicio de convivencia con ascendiente...), el nuevo tipo se aplicará a partir del momento en que dicho empleado comunique las variaciones, siempre que lo haga con al menos cinco días de antelación a la fecha de preparación de las nóminas.

Para realizar dichas comunicaciones, el trabajador debe utilizar el modelo 145.

Respecto a este segundo supuesto, si los cambios en las circunstancias personales suponen una disminución en el tipo de retención (por ejemplo, si nace un hijo), el trabajador no tiene obligación de comunicarlos a la empresa (puesto que esta situación no perjudica a Hacienda). Sin embargo, si los cambios implican un aumento de tipos (porque, por ejemplo, el cónyuge empieza a trabajar y obtendrá rentas anuales superiores a 1.500 euros, excluidas las exentas), el empleado tiene obligación de informar a la empresa.

Para simplificar el trabajo administrativo, puede optar por regularizar las retenciones en abril, julio y octubre respecto de las variaciones producidas en el trimestre anterior (así, por ejemplo, si un empleado entregó el modelo 145 a principios de julio, la empresa puede esperar y aplicar la nueva retención a partir de la nómina de octubre). ¡Atención! No obstante, sepa que esto sólo es aplicable durante los primeros nueve meses del año. En caso de variaciones que se produzcan en octubre, noviembre y diciembre, éstas deben regularizarse obligatoriamente en la siguiente nómina.






 
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